09 Enero 2020

MODIFICACIÓN PRC CONCEPCION

Por Jonás Figueroa Salas, Urbanista de Defendamos la Ciudad.

 

 

 

 

 

La información sobre la consulta ciudadana convocada por la Municipalidad de Concepción para “…definir la altura de sus edificios…” dentro del proceso de modificación del respectivo plan regulador comunal, nos ofrece la ocasión para reflexionar sobre este urbanismo nuestro, de “boleta corta” demasiado cargado a la norma y poco a la forma resultante, que no alcanza para transformar las iniciativas privadas y públicas en oportunidades para construir una buena ciudad, la que merecen sus habitantes.

En tal sentido, para un buen resultado del evento los ciudadanos requieren de datos al menos entendibles para el común y el corriente, tal como un modelamiento tridimensional que señale los aspectos positivos y los negativos de las alternativas de las alturas propuestas, tales como densidad, protección patrimonial, morfologías, agrupamientos, aspectos climáticos, ventilación, conos de sombra, equipamientos, infraestructuras, áreas verdes, espacio público, etc.

También es la oportunidad para promover otro urbanismo que supere al que fue útil en los tiempos en que las ciudades crecían a golpe de calendarios. Un urbanismo anclado todavía en la técnica de la zonificación de  los usos del suelo, que tiende a generar una ciudad fragmentada y dispersa, no nos sirve frente a este desarrollismo inmobiliario que nos invade sin ofrecer nada a cambio y cuyo producto final es el relleno de la ciudad mediante colmenas humanas, alta congestión, bajos coeficientes de habitabilidad y ninguna belleza. 

El resultado no puede ser peor que promover franjas de crecimientos en los corredores  de transportes ya de por sí congestionados y alta polución ambiental. Mientras tanto, las zonas residenciales interiores carentes de renovación y medidas mitigadoras, experimentan los peores efectos –funcionales, ambientales, climáticos, etc.- de este modelo de crecimiento.

Cualquier actuación urbanística de envergadura como la comentada, debe responder estratégicamente a un proyecto sustentado en la identidad y el destino de lo que la ciudad quiere ser. Cuando falta esta claridad, ésta se transforma en un simple soporte físico inerte que acepta cualquier cosa en cualquier lugar, sin importar los valores naturales ni las capacidades de acogida ni los impactos, tal como es posible observar en el polígono reconvertido de antiguos usos ferroviarios, cuyas razones se fundaban en la recuperación  urbanística la ribera norte del río Bio Bío y hoy es una franja recargada de artefactos y autopistas que desconocen el curso fluvial.



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