10 Octubre 2016

Indebido cierre del aeropuerto Los Cerrillos

Columna de Opinión de Jonas Figueroa, Urbanista de Defendamos la Ciudad.

Mientras el Sr. Ricardo Lagos -el presidente que destruyo a vil precio el aeropuerto de Los Cerrillos-  anuncia sus intenciones de postular a su reelección, se publica la intención de los organismos ministeriales de recuperar el proyecto de urbanización de este campo de aviación, dejando de lado razones climáticas y ambientales de mayor peso que los posibles usos urbanos que se le quieren asignar a un pieza por donde discurre el único corredor de ventilación de baja altura de Santiago, en conexión con la cuenca del Maipo-Mapocho, tan importante en los meses de invierno cuando la ciudad registra bajos volúmenes de entrada de aire. 

Junto a ello, debemos agregar los suelos contaminados por los 70 años de explotación del campo de aviación, con vertidos de metales pesados -plomos y mercurio- contenidos en las gasolinas de aviación para mejorar su poder de combustión. Estos vertidos contaminantes se ubican principalmente donde se clasifican usos residenciales. 

No fueron baladíes las decisiones que tomaron los profesionales a cargo de la construcción original del aeropuerto, ubicándose en una zona de flujos de vientos, tan importantes para el despegue y el aterrizaje de las naves de aviación, saliendo y llegando en contra del flujo eólico.

Las 16 mil o más viviendas que nos promete el proyecto de urbanización pueden ser construidas en otros sectores de la ciudad, es especial en las áreas centrales que registran un preocupante despoblamiento a pesar de los desarrollos inmobiliarios llevados a cabo durante los últimos años. 

Las comunas del primer anillo metropolitano (Quinta Normal, Estación Central, Recoleta, etc.), exhiben situaciones parecidas: con bajas densidades y cambios de usos de suelo que llevan a la expulsión de población a causa de la presencia de usos comerciales e industriales.

Los padres urbanistas del siglo XIX tuvieron la inteligencia de equilibrar los usos urbanos mediante la dotación de espacios públicos y parques en lugares húmedos climáticamente aptos, asegurando la permanencia de estas importantes piezas paisajísticas y ambientales: los parques O’Higgins, Forestal, Quinta Normal, etc. son piezas decimonónicas que no han tenido su réplica en los siglos XX ni en el XXI. 

Por el contrario, el suelo se ocupa como un simple soporte físico, sin estudiar sus capacidades de acogida, aptitudes urbanas y propiedades climáticas que aseguren buena salud para los ciudadanos y para los valores biológicos de la ciudad capital. 

Por una urbanización mal enfocada, hemos perdido importante piezas naturales, paisajísticas y climáticas del valle del Mapocho: las quebradas, las laderas que miran al sur, las orillas y márgenes de los cursos fluviales, los canales y acequias de riego, etc. que hubiesen significado un importante capital de calidad de una ciudad árida y polvorienta como Santiago. 

Hoy, con la urbanización del aeropuerto de Los Cerrillos nuevamente volvemos a cometer un falta en contra del sentido común, destruyendo un pieza climática que nos hará falta cuando la ciudad exhiba  preocupantes episodios de contaminación atmosférica.

 



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