23 Agosto 2012

Plan Regulador de la R.M.

Carta al director de Jonás Figueroa publicada en La Tercera 23 agosto 2012.

Señor director: Desde 2008, fecha inicial de la presentación del PRMS 100, diversas instituciones gremiales, cívicas y universitarias han planteado modificaciones a este documento de ordenamiento urbanístico, recibiendo la indiferencia por parte de los organismos ministeriales. Por ello no es baladí volver a insistir en que las reformas del documento deben sustentarse en asuntos medulares del crecimiento físico de la ciudad. Por ejemplo, se observa un escaso protagonismo de las áreas verdes en las nuevas zonas urbanizables que el PRMS 100 sitúa bordeando los elementos naturales y la vialidad, lejos de las viviendas. Aplicando una lección básica de planificación urbana, las áreas verdes podrían constituirse estratégicamente en piezas que articulen los nuevos crecimientos con las áreas consolidadas que registran un escaso plantel arbóreo y paisajístico, con el fin de mitigar los efectos ambientales y climáticos nocivos. Asimismo, queda de manifiesto el desconocimiento que se tiene sobre las centralidades metropolitanas, sean éstas espontáneas o construidas, donde se podría situar el crecimiento urbano. Esto condiciona el resultado de las nuevas áreas urbanizables a ser suburbios a medio hacer y medio equipar. Tampoco pareciera acertado situar estos crecimientos en núcleos de la región por su incapacidad para recibir población que depende laboral y dotacionalmente de la gran ciudad. Otra lección de planificación urbana señala que un plan metropolitano es un documento de orientación y coordinación de los instrumentos comunales. Por tanto, junto con la clasificación de nuevas zonas urbanizables, debiese formular operaciones de reequipamiento del suburbio existente y reurbanización de amplios sectores de la primera corona metropolitana, hoy en franco deterioro físico y vaciamiento poblacional (Estación Central, Quinta Normal, Recoleta, Independencia, etc.).



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